04, 05 y 06/03/2022 ESPECIAL SARA IN ÁMSTERDAM
Hooooola a tod@s!!!
Aquí os traigo el especial Sara in Ámsterdam, un viaje que me ha mostrado un poco de todo honestamente.
El viernes me preparé mentalmente y también me preparé la maleta (más bien mochila) para iniciar este viaje.
El bus salía a las 23:55, pero nos reunimos como media hora antes para evitar disgustos. Por primera vez en mi vida dormí en un bus, y puedo decir que he dormido mejor en la cafetería de un crucero, así que imaginaros.
Pero bueno, cuando llegamos a la estación a, desayunamos en un Starbucks porque era lo que había en la estación y nos moríamos de hambre y/o sueño. Incluso yo pedí que me pusiesen más café de lo normal, porque sino no sobrevivía al día que me esperaba.
| Estación central |
Nada más salir de la estación, pudimos distinguir el olor típico de esta ciudad: cannabis.
Estuvimos haciendo bromitas los días anteriores respecto a este tema, pero no pensábamos que iba a oler de esa manera.
Una vez llegamos al hotel, dejamos nuestras mochilas en la taquilla que había y comenzamos a explorar.
Quisimos entrar en la casa de Anna Frank, pero nos dijeron que hasta el martes no podíamos (música triste).
Luego nos montamos en un barquito muy majo por el cual navegábamos sobre los canales de la ciudad. Agradecimos que el barco estaba cubierto, porque hacía un frio del carajo madre mía.
Después de una intensa búsqueda para encontrar un sitio para comer que nos gustara a todas, encontramos un sitio donde servían comida típica: salchichas, albóndigas y patatas fritas (dice mucho de tu gastronomía si tu plato estrella son las patatas fritas)😒. Cuando llegó la hora de pagar, dijimos que queríamos pagar por separado y la camarera nos dijo que era estúpido. Vaya manera de insultarnos indirectamente.
Aunque también nos insultaron directamente. En Ámsterdam la bicicleta es la reina, y todos los tontos que van al volante se pasan al lado de los pedales. Por lo tanto, si en algún momento te quedabas un poco en medio de la acera o atajabas por la carretera porque la acera estaba llena, te pasaba el gilipollas de turno sacándote el dedo o diciendo Fuck you bitches.
Por la noche visitamos el Barrio Rojo. Para los que no lo sepan, en Ámsterdam es legal la prostitución. Es por eso que vimos trabajadoras sexuales expuestas en escaparates como si de objetos se trataran. También había teatros de sexo en directo o peep shows por 2€.
Me pareció repugnante, que forma de cosificar a la gente.
Para quitarnos la mala leche nos fuimos a comprar un brownie especial y compramos el más barato. Y es por eso que tenía un 1% de cannabis y el resto placebo. Qué gran decepción.
Al día siguiente nos apuntamos a una visita guiada con un valenciano que nos contó de todo y fue muy ameno. Ver las ciudades de la mano de un guía te hace apreciar más dónde estas. Para nada me estoy patrocinando.
Fuimos a comer un hot dog con salchicha enorme que no cabía en el pan.
Luego visitamos el Museo Van Gogh, donde pudimos ver obras de este artista que no estuviesen en el Orsay.
Por la noche estuvimos callejeando y cada una se compró su cena. Para pasar el rato hasta que venía el autobús estuvimos jugando a Connect, un juego perfecto para los viajes.
Y luego de vuelta nos tocó dormir en el bus y, en mi caso, ir a la oficina a trabajar. No hace falta decir que no estaba productiva la mañana siguiente.
Pero bueno en el fondo disfruté mucho del viaje ya que tuve la mejor compañía y el mejor tiempo, soleado todo el rato.
Y hasta aquí el especial, hasta mañana y limpiaros las legañas.
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